Hola María.
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Tu intuición es bastante acertada, y es cierto que hay un balance delicado entre darle sabor al shiitake y obtener una masa de croqueta con la textura correcta.
Opción 1: Rehogar el shiitake con la cebolla y la mantequilla
Este método permite que el shiitake libere sus jugos y se mezcle bien con la mantequilla, lo que intensifica su sabor y lo hace más sabroso. Sin embargo, como mencionas, puede ser que al absorber parte de la mantequilla, el roux no se forme con la misma consistencia deseada. Esto puede dificultar la creación de una base espesa para las croquetas.
Opción 2: Cocinar el shiitake por separado
Una alternativa es cocinar el shiitake por separado. Primero, puedes rehogar la cebolla y la mantequilla hasta que estén suaves, luego añadir la harina para tostarla bien y formar el roux. Después, añade la leche para crear una bechamel. Una vez que tengas la base de bechamel, puedes incorporar el shiitake previamente salteado. De este modo, el shiitake mantendrá su textura y sabor, y el roux tendrá la consistencia adecuada para las croquetas.
Qué elegir:
Si priorizas el sabor y la textura del shiitake en las croquetas, te recomendaría rehogar primero el shiitake con cebolla y mantequilla, pero intenta usar una cantidad extra de mantequilla o aceite para que no afecte tanto al roux. Después de añadir la harina, sigue con el proceso habitual de hacer el roux y añadir la leche.
Si prefieres una textura más consistente y controlada en la bechamel, te sugeriría cocinar el shiitake por separado y añadirlo después de haber formado la bechamel.
Ambas opciones son válidas, depende de lo que busques en el balance entre sabor y textura.
Espero que esta información sea de ayuda.
Saludos.